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CONGELAR: Método de conservación de los alimentos.
 
Recomendaciones aproximadas, del periodo máximo de congelación, según el tipo de alimento, en un congelador doméstico (-18ºC):

Alimento

Tiempo máximo de almacenamiento

Pan y productos de bollería

3 meses

Pescado

3 meses

Productos elaborados en casa

3 meses

Fruta
6 meses
Setas
6 meses

Queso

6 meses

Patatas fritas

6 meses

Carne de cerdo

8 meses

Mariscos

10 meses

Helados

12 meses

Pollo y pavo

12 meses

Carnes de res y cordero

12 meses

Vegetales

12 meses


 Consideraciones previas:

  Hay que tener en cuenta algunas reglas básicas:
 Establecer una planificación de las comidas de la semana.
 Recuerde lo que hay que sacar del congelador y póngalo en el frigorífico, con la anticipación adecuada, en el caso de que los alimentos requieran un descongelado previo.
 Controlar el termostato del congelador dos horas antes de almacenar una cantidad importante de alimentos y mantenerla temperatura alta unas 24 horas después de hacerlo.
 
 Envases y envoltorios para congelar:

 Para empaquetar, lo más apropiado siguen siendo las láminas de papel de aluminio y de plástico transparente.
 Hay que extraer del interior del paquete todo el aire posible, antes de cerrarlo.
 Los "tuppers" son recipientes de material plástico flexible muy prácticos para el almacenamiento de alimentos en el congelador.
 
  Etiquetado para congelar:

 Resulta indispensable para conseguir una correcta utilización del mismo y evitar pérdidas de tiempo y de consumo de energía.
En la etiqueta deben constar tres datos fundamentales:
   -El tipo de alimento envasado.
   -La cantidad envasada, ya sea por unidades y/o peso.
   -La fecha en que se realizó la congelación y la fecha límite para descongelar y consumir. En la puerta de los congeladores suele venir una referencia del tiempo máximo para cada tipo de alimento.
 
  Aves y caza para congelar:

  Las aves deben ser congeladas limpias y perfectamente evisceradas. Los menudillos o despojos de estos animales deben congelarse independientemente, puesto que su tiempo de conservación nunca debe sobrepasar los 3 meses.
 
  Carnes para congelar:

 Para congelar cualquier tipo de carne, lo fundamental es eliminar al máximo las partes no comestibles (grasas, nervios, tendones, huesos).
 Las carnes de cordero y cerdo y los embutidos frescos deben ser adquiridos y congelados preferentemente en invierno.
Para congelar carne con huesos, como por ejemplo, chuletas, es aconsejable envolver las puntas con papel de aluminio, para que las aristas duras no perforen el propio empaquetado.
 Si se congela carne cortada en chuletas o filetes, es necesario intercalar una hoja de plástico flexible entre trozo y
trozo. De esta forma se evita que se peguen unos a otros.
  Otra forma es:
  Extendemos un buen trozo de papel de aluminio. Untamos los filetes con un poco de aceite por ambos lados. Ponemos uno, plegamos el papel sobre él, ponemos encima otro, lo volvemos a plegar y así con todos, como si fuese un acordeón. Terminamos envolviendo todos. Cuando vayamos a descongelar los filetes, se desprenderán fácilmente y podremos coger los que necesitemos y volver a meter el resto en el congelador.

 Comidas con salsa para congelar:  
 Cuando haya que congelar platos de carne o pescado con sus correspondientes salsas, los mismos deben conservarse en bolsas o envases semirrígidos de plástico, de papel de aluminio o mejor en "tuppers".
 Las salsas pueden elaborarse y conservarse de forma independiente.Una vez preparadas, se dejan enfriar y se disponen en recipientes o preferentemente en bolsas de plástico con el correspondiente cierre hermético. Las salsas que se congelan no deben contener harina u otras féculas, puesto que éstas tienen tendencia a fermentar y no responden bien a la congelación.
Una forma práctica de congelar caldos de carne o pescado, salsa de chipirones etc..que nos hayan sobrado, es en el recipente de los cubitos de hielo. Una vez congelarlos, los guardamos en una bolsa y los vamos utilizando, sacando uno, dos o los que necesitemos.
(Ver Foto) 
 
  Fruta para congelar:

 Las frutas que mejor se prestan a este tipo de conservación son las pequeñas (fresas, frambuesas, cerezas, arándanos...). Hay que limpiarlas con un paño húmedo. A continuación, tienen que precongelarse extendidas en un recipiente y, únicamente cuando estén duras, pueden introducirse en el congelador en bolsas de plástico cerradas. También puede conservarse añadiéndole azúcar en una proporción de 20 gramos de azúcar por 100 gramos de fruta. Las frutas de dimensiones medianas (albaricoques, melocotones,ciruelas...) deben hervirse previamente durante 2 minutos, retirad la piel, cortadlas en 2 trozos, eliminad el hueso e introducirlas en recipientes de plástico, cubiertas con un almíbar frío.
 Los zumos de fruta pueden congelarse al natural en envases de cartón parafinado, o bien de plástico, cerrados con una hoja también de plástico.
 
  Marisco para congelar:

  Sólo se deben congelar los mariscos recién capturados. Los crustáceos (gambas, langostinos, langosta) se conservan mejor en el congelador, si previamente a su almacenamiento se les da un breve hervor. En el caso de la langosta, este hervor previo es prácticamente obligatorio. En cambio, si se quieren congelar crudos los langostinos y las gambas, es necesario proceder a la separación de las cabezas. Los crustáceos de grandes dimensiones como los centollos y los bogavantes, pueden, en cambio, congelarse indistintamente crudos o cocidos, ya que ofrecen siempre las mismas características de calidad que si fuesen frescos.
 Para congelar los mariscos con concha (almejas, berberechos, ostras...) deben retirarse ésta previamente.
Para la congelación de mariscos se usan recipientes rígidos o bolsas; también pueden conservarse envueltos en papel de aluminio.

 Pescado para congelar:
 Hay que descamar bien el pescado, quitarle las entrañas y limpiarlo afondo. Puede congelarse entero, con la cabeza, si previamente se le han quitado los ojos.
 A las sepias, los calamares y los pulpos, también hay que limpiarlos previamente a su congelación.
 Para conservar pescado cortado en rodajas o filetes, debe intercalarse entre una pieza y otra una hoja de papel de aluminio o de plástico flexible.

 Pan y repostería para congelar:
 El pan puede congelarse entero o en rebanadas, con una hoja de papel de plástico flexible entre ellas.
 Para congelar los pasteles o las tartas en general, se emplea más pan rallado en el fondo del pastel para que no se moje. Si estos preparados llevan fruta, ésta se cubre con una capa de pasta ligeramente dorada en el horno.
 Las preparaciones tipo pizzas, crêpes.., se congelan preparadas, pero sin el queso, si éste forma parte de sus ingredientes.
 Las masas que contienen levadura pueden conservarse congeladas crudas o fermentadas, durante un mes.

 Verduras para congelar:
Hay que limpiarlas a fondo y trocearlas. Para poder ser congeladas, las verduras requieren una precocción que
garantiza la persistencia del sabor, color y valor nutritivo de las mismas. La precocción se realiza echando las verduras en agua hirviendo (1/2 Kilo de verduras por 2 litros de agua) durante 2 o3 minutos. Previamente se habrá puesto en el agua un chorrito de limón o vinagre, para evitar el ennegrecimiento, en verduras como borraja, alcachofas.... Se escurren y se enfrían. Para enfriarlas con mayor rapidez, hay que sumergirlas en otro recipiente con agua helada, incluso con algunos cubitos. Luego se vuelven a escurrir y se procede a empaquetarlas en una bolsa de congelación y las etiquetamos ( las podemos tener como máximo 6 meses).  
  Setas: hay tres formas de congelarlas:
- Escaldamos las setas, con agua hirviendo, las secamos bien y envasamos
- Tal cual son recogidas, las limpiamos, sin más, y las envasamos. En este caso, la textura de las setas se resiente después al descongelar.
- Precocinadas. Las ponemos en una sartén con aceite, y dejamos que se hagan. No es necesario añadir sal, ya que ésta dificulta el proceso de congelación. Las dejamos unos minutos, hasta que suelten la mayor parte del jugo o del agua. Escurrimos las setas, dejamos enfriar y envasamos.
 Para envasarlas podemos utilizar bolsas de congelación cerradas al vacío, para setas troceadas o pequeñas ( Cantharellus) ya que pueden deformarlas, o tuperware. (Ver Foto). Se conservan hasta 6 meses.

Para descongelar lo mejor es hacerlo poco a poco en el frigorífico.

 
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